Nuestros padres o bueno por lo menos los míos siempre han querido lo mejor para mi y así suene rematada la frase lo único que quieren es vernos felices, por eso siempre quieren que no vivamos cosas que ellos ya vivieron para que no suframos, o bueno creo que es por eso, pero pienso que hay algunas cosas que toca vivirlas para aprenderlas y a veces no basta con que solo te digan que no lo debes hacer.
Y por esta razón fue que decidí que comería carne, después de no haberlo hecho por algunos meses, pues me dijeron que sabia muy rico porque acá a las vacas les dan cerveza y casi nos las mueven para que no les salgan músculos y así la carne es mas blandita y pues obvio la otra razón era por que quería saber a que me iba a saber. Esta vez era diferente, mis padres no me habían pedido que no lo hiciera ni mucho menos, pero mi cuerpo talvez si.
Llegamos a un restaurante muy famoso y muy bonito donde trabaja la hermana de Yuhi san, y donde ella misma se encargo de atendernos muy bien.
En la tarde mi hermana me había mostrado unos pequeñitititos camaroncitos que venden como mascotas dentro de un acuario y ahora en este restaurante yo estaba viendo una camarones mucho mas grandes en una parrilla muy caliente y moviendose, pues seguían un poco vivos ya que quieren ponerlos a la parrilla lo mas frescos posible. Creo que la comida había empezado un poco mal para mi con esto que vi pues casi se me salen las lagrimas la ver eso, pero aun así yo no quería dañarme la comida sino disfrutarla como lo había planeado así que segundos mas tarde uno de aquellos camarones estuvo en mi estomago.
Al momento ya no me sentía mal y seguí comiendo, llego la lengua de vaca que me supo muy bien, al rato llego la cola, que también estuvo muy bien y hasta carne cruda comí, pero eso no era todo, al final llego la que todos me dijeron era la mas rica y la mejor, como la anterior me habia sabido tan bien la puse en la parrilla feliz y con ganas de comermela, cuando estuvo lista la cogí y me la metí a la boca con ganas, pero para mi gran sorpresa mi lengua, mi boca, mi estomago, mi cuerpo y mi cabeza la rechazaron con fuerza, me supo horrible, pareció como si me estuviera echando un tarro de aceite dentro de la boca fue una sensación grasosa, un sabor que me aclaro que por otro gran tiempo no quiero comer carne.
Al salir del restaurante ya estaba bien otra vez, caminamos un poco y luego cogimos un taxi que nos llevo a Shibuya un lugar que hace 30 años se convirtió en un sitio muy popular para los jóvenes y eso fue lo que vi muchos jóvenes, jóvenes que tal vez tienen mi misma edad pero llevan una vida que yo hace un tiempo deje de vivir y que al verla ahora y en otro país fue un poco duro.
Ahora pienso que es muy feo ver una persona borracha, y que es feo estar borracho y en Shibuya yo estaba viendo, no una, muchas personas muy borrachas. Fue una escena que no me gusto mucho, pero creo que talvez es una época por la que pasamos muchos jóvenes y así como en algunos pasa así, como su nombre lo dice, como una época, para otros talvez se vuelva vida.
En fin acá pongo un videito de una niñas muy borrachas que filme y que tal vez en ese momento no les dolió el golpe, pero al otro día no me imagino.

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