Después de una "feliz" despedida en Bogotá, un viaje de 5 horas, un día en el país de Lego pirata y finalmente 13 o 14 horas de viaje, por fin había llegado a Japón.
No podía ver nada por las ventanas del avión y lo único que quería (por más cansada que estuviera) era salir del avión y ver como era Japón, pero me baje del avión y no vi nada sólo árboles, baje unas escaleras eléctricas y colgando del techo había varios avisos que decía "Yokoso Japan" yo le pregunte a mi hermana qué significaba yokoso y ella me dijo que era bienvenido, al fin me habían dado la bienvenida.
Después de todo el papeleo de la llegada y pasar derecho sin que nos revisaran las maletas y viendo gente al lado sacando todo de las suyas, recordé lo que le dijo el "asafato" a mi hermana cuando ella le contó que éramos de Colombia, el dijo, que los colombianos eran los que menos ponían problemas en Japón y además que le gusta el café colombiano, me sentí muy orgullosa de mi país aunque no sea de Lego.
Salimos y con un beso y una gran sonrisa salude a mi cuñado que no veía creo que hace 2 años salimos del aeropuerto y empezó esta aventura de juguete; carros bonitos, maquinas bonitas para tomar té, jugo o gaseosa y entonces Yuhi san mi cuñado pum! estrello el carrito con la maletas contra un bolardo y que paso?? Nada, pues el bolardo era como de espuma solo se doblo y volvió a su estado normal, yo solo sonreía y no podía creer que algo tan bobo como eso me hiciera tan feliz, subimos al carro y arrancamos para Tokio pues es como a 1 hora del aeropuerto de Narita.
En el camino paramos en Mos burger el restaurante de hamburguesas de Japón pues Yuhi san tenía hambre, mientras el pedía su comida, mi hermana y yo fuimos al baño y cuando volvimos nos sentamos en la mesa y en un momento empezó a pitar algo era un aparatico encima de la mesa estaba avisando que la comida ya estaba lista mi hermana se paro y fue por ella Yuhi san comió y volvimos a arrancar.
Después de una charla sobre las marcas japonesas que se reconocen en Colombia y de pasar por Disney Land, la torre de Tokio, el Rainbow Bridge y unos cuantos edificios de juguete finalmente habíamos llegado a Tokio un lugar con mucha gente, muchos edificios y muchas pantallas promocionando cosas.
Después de pasar unas cuantas calles y de que ellos me mostraran una de las calles mas llenas de Tokio llegamos al apartamento un edificio como los demás en Tokio como construido con cubitos de lego, no había celador, solo entramos Yuhi san metió una llave en una maquinita y la puerta se abrió automáticamente llegamos a la puerta del apartamento y el timbre era una cosa negra con una camarita.
Llegue a mi cuarto o bueno la sala, que por ahora es como mi cuarto y me olió a té, era el olor del piso japonés llamado Tatami (cubre pisos grueso, hecho de paja de arroz) me acomode y decidí descansar un poco.
Por la noche me despertaron para ir a comer con la mama de Yuhi san, salimos y no puedo negar que me sentí como encerrada y sin aire pues sentía que estaba encerrada en una caja llena de edificios, luces y gente que no me iban a dejar descansar nunca más. Creo que eso fue síntoma del cansancio por que solo me paso esa noche. Entramos al restaurante y todos los empleados nos saludaron y nos dieron las gracias por entrar a su restaurante nos sentamos y como no entendía lo que decía en la carta ellos pidieron todo, empezó a llegar un plato tras otro de comida que nunca había visto, pues acá hay varias clases de sushi y ninguno se parecía a alguno que yo hubiese comido antes en Colombia. Todo estaba delicioso y si es verdad lo que dicen los japoneses en Colombia que el sushi japonés es mucho mas rico.

2 comentarios:
Muy bonita tu narración, me dan ganas de estar allá y ver todo eso con mis propios ojos, y sobre todo, de comer la comida y ver la gente. Sigue disfrutando todo y contándo en el blog lo que ves, así puedo sentir más cerca tu experiencia. Un besito de tu hermano que te quiere y te extraña mucho.
Siento felicidad que puedas vivir esa hermosa experiencia que se marcará tu vida.
Me gusta la originalidad de tu escritura.
Sigue narrando tu vivencia
papi
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